Gonzaéz
Carreón Xochilth Beatriz
Ser docente no
es tarea fácil, estamos estancados queriendo quedarnos con lo fácil, pero implica
un gran compromiso con la sociedad, guiar a los niños para que logren un
aprendizaje significativo y funcional, actualizarse de manera continua para ofrecer una mejor
educación, adecuar los programas a las condiciones de la comunidad y a las
necesidades de los niños, así mismo implica trabajo colaborativo entre maestros,
pues siempre habrá buenas y malas
experiencias, pero nunca debemos ceder, habrá que hacer todo lo posible y lo
que pensamos que es imposible para lograr el México que queremos, la educación
integral, volver a elevar al maestro pero, no por miedo sino por lo que él
representa.
Un buen día me
levanté ansiosa de presentar un examen, el de ingreso a la Escuela Norma de
Huajuapan, el nervio a la evaluación me hizo no dormir bien, pero después de
unos días el nervio concluyó al revisar la lista y verme aceptada en la
escuela. No todo fue tan fácil, yo pensaba que nos iban a mostrar cómo
enseñarles a sumar, pero no, era un análisis de la educación, una revisión de
programas, mis dudas comenzaron a surgir poco a poco y más cuando nos pedían
que contáramos acerca de cómo dan las clases los maestros, ¿quién era yo, para
decir si el maestro hacia bien o mal su trabajo? Pero era parte de la
calificación, ahora ¿hago bien mi labor docente? ¿Quién irá a verme para ahora
evaluarme a mí? Eso ya cambia todo el panorama, pues para criticar somos muy
buenos, pero para analizarnos y autoevaluarnos como que nos hacemos los ciegos,
no existen los profesores perfectos, pues en la vida nunca se deja de aprender.
Me gusta mucho
la docencia, es una profesión muy noble pero muy estricta, esto no pasa en todos los estados, pues en Oaxaca
estamos en un lapso de no querer aceptar
nada, se tiene una propuesta alternativa,
en cursos de actualización nos plantean una nueva forma de trabajo,
pruebas y más pruebas a ver si ahora si
nos sale bien el trabajo, el experimentar algo nuevo en niños requiere también
de conciencia, no podemos decir, ¡ya los eche a perder, pero para la próxima ya
sale!
Los niños son
individuos muy nobles, pero también muy inteligentes de naturaleza, así que
observan a sus profesores, y después saben si le hacen caso o no, y no es
nuevo, pues recuerdo que yo también lo hacía junto con mis compañeros de salón,
- El maestro Juan ni enseña y nos pasa si le compramos el desayuno. Pero cuando llegaba un maestro exigente, los
apuntes siempre estaban en orden y limpios pues si no teníamos una sanción. Ahora
pasa lo mismo, pues los niños nos agrupan, pero, ¿En qué grupo estoy yo?, es
difícil, ¿verdad?.
Hola compañera y amiga Xochilth, recibe un cordial saludo.
ResponderEliminarHe leído tu trabajo y ambas coincidimos mucho en el papel que tenemos los maestros en el trabajo educativo. Ser maestro no es una tarea fácil, pues no sólo implica relacionarse con los planes y programas, ni mucho menos con cumplir con una planeación.
Es ir más allá, involucrarse con el contexto (padres de familia, comunidad,localidad, etc.) Por que sólo así podremos lograr una educación crítica, es decir, una formación donde todos sean capaces de crear, de innovar y experimentar.