domingo, 5 de febrero de 2012

MI CONFRONTACIÓN DOCENTE

 


Gonzaéz Carreón Xochilth Beatriz

Ser docente no es tarea fácil, estamos estancados queriendo quedarnos con lo fácil, pero implica un gran compromiso con la sociedad, guiar a los niños para que logren un aprendizaje significativo y funcional, actualizarse de manera continua para ofrecer una mejor educación, adecuar los programas a las condiciones de la comunidad y a las necesidades de los niños, así mismo implica trabajo colaborativo entre maestros,  pues siempre habrá buenas y malas experiencias, pero nunca debemos ceder, habrá que hacer todo lo posible y lo que pensamos que es imposible para lograr el México que queremos, la educación integral, volver a elevar al maestro pero, no por miedo sino por lo que él representa.

Un buen día me levanté ansiosa de presentar un examen, el de ingreso a la Escuela Norma de Huajuapan, el nervio a la evaluación me hizo no dormir bien, pero después de unos días el nervio concluyó al revisar la lista y verme aceptada en la escuela. No todo fue tan fácil, yo pensaba que nos iban a mostrar cómo enseñarles a sumar, pero no, era un análisis de la educación, una revisión de programas, mis dudas comenzaron a surgir poco a poco y más cuando nos pedían que contáramos acerca de cómo dan las clases los maestros, ¿quién era yo, para decir si el maestro hacia bien o mal su trabajo? Pero era parte de la calificación, ahora ¿hago bien mi labor docente? ¿Quién irá a verme para ahora evaluarme a mí? Eso ya cambia todo el panorama, pues para criticar somos muy buenos, pero para analizarnos y autoevaluarnos como que nos hacemos los ciegos, no existen los profesores perfectos, pues en la vida nunca se deja de aprender.

 Me gusta mucho la docencia, es una profesión muy noble pero muy estricta, esto  no pasa en todos los estados, pues en Oaxaca estamos en un lapso de  no querer aceptar nada, se tiene una propuesta alternativa,  en cursos de actualización nos plantean una nueva forma de trabajo, pruebas  y más pruebas a ver si ahora si nos sale bien el trabajo, el experimentar algo nuevo en niños requiere también de conciencia, no podemos decir, ¡ya los eche a perder, pero para la próxima ya sale! 

Los niños son individuos muy nobles, pero también muy inteligentes de naturaleza, así que observan a sus profesores, y después saben si le hacen caso o no, y no es nuevo, pues recuerdo que yo también lo hacía junto con mis compañeros de salón, - El maestro Juan ni enseña y nos pasa si le compramos el desayuno.  Pero cuando llegaba un maestro exigente, los apuntes siempre estaban en orden y limpios pues si no teníamos una sanción. Ahora pasa lo mismo, pues los niños nos agrupan, pero, ¿En qué grupo estoy yo?, es difícil, ¿verdad?.

A dos años de haber comenzado a trabajar, he tratado de ser una buena maestra, no sólo por tratar bien a los niños, sino por querer estar preparada y lograr que ellos también lo estén.

1 comentario:

  1. Hola compañera y amiga Xochilth, recibe un cordial saludo.

    He leído tu trabajo y ambas coincidimos mucho en el papel que tenemos los maestros en el trabajo educativo. Ser maestro no es una tarea fácil, pues no sólo implica relacionarse con los planes y programas, ni mucho menos con cumplir con una planeación.
    Es ir más allá, involucrarse con el contexto (padres de familia, comunidad,localidad, etc.) Por que sólo así podremos lograr una educación crítica, es decir, una formación donde todos sean capaces de crear, de innovar y experimentar.

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